Parece chiste, pero es Anécdota...

2016, había regresado a vivir a mi ciudad natal, Puebla, como era de esperarse fui a tocar puertas a diversos templos, que difícil fue vivir como me cerraban las puertas por ser hijo de Valle de México, no quiero aburrirlos con los detalles, pero Valle de México en muchos lugares del país es visto con malos ojos, se ha ganado su lugar en la historia de cada Estado que no siente aprecio por ellos, más eso no debería ser una condena para los que somos hijos de Valle, no somos responsables de los errores de los que han presidido el poder e hicieron un uso abusivo…Pero en mi rancho rezan como si se tratara de algo que no es posible cambiar y fuera universal “justos pagan por pecadores” 

 ¿Qué no la primera enseñanza es ser fraterno con tu hermano y que en cada Logia habría de encontrar una espada y un brazo en el cual apoyarme? 

Para Puebla no, de espurio, irregular y salvaje no me bajaron en algunos lugares, un pequeño puño de hermanos, me abrió las puertas muy amablemente, pero ya se la saben (dicen en los tik-toks), siempre lleva “chanfle” la fraternidad en un lugar donde se considera que la Masonería es cosa del diablo, donde imaginan el proceso iniciático como si nos tratásemos de sabios consagrados por la divinidad, gran perdición el trabajar con tan pocos hermanos, con cualquier discurso impresionan a los que no están acostumbrados a tener un pensamiento crítico o a leer al menos una hoja al día, sin duda Puebla no ha dejado de ser una ciudad con un rezago ideológico y cultural abismal  hablando para este particular de Masonería y que se ponga el saco a quien le quede, si no te queda, no te lo pongas.

¿Hablar de Masonería? Ni pensarlo, es cosa del diablo y para los masones es algo secreto y que jamás debería pronunciarse en un lugar, su enseñanza, ni que decir, un día andaba con mi pin de maestro, como cualquier ser pensante que se siente orgulloso de pertenecer a una institución o tener una ideología, imagina, un hermano diciéndome que no debería portar distintivos y que lo evitara por respeto a él, no tuve más que responder que si le importunaba mi presencia, no estaba obligado a estar frente a ella… Lo he dicho en diversas ocasiones y lo reitero, la fraternidad no es un cheque en blanco que cualquier taimado puede querer cobrar por el simple hecho de ser iniciado, el lugar en la vida de tu hermano y el respeto se construyen, no te lo da un título pomposo, si alguien no está de acuerdo, no escribo para que estén de acuerdo conmigo, lo hago para que reflexionen.

Ahora que lo recuerdo, mis haters más importantes son de mi ciudad, como buenos poblanos, escondidos en lo oscuritos, con perfiles ridículos en redes sociales tratando de señalarme,  aventando la piedra y ocultando la mano, saludándome amablemente en la calle, algo típico de mucha gente de aquí, que les puedo decir, eso me gusta de mis hermanos en la CDMX si alguien no le caigo bien me lo dice de frente y como hermano siempre escucho atento y amablemente respondo ¿Quién dices que eres? Porque tampoco conozco a todos, ni tengo el interés de hacerlo, ni soy responsable de que mi contenido les cause conflictos emocionales, o diarrea mental, no escribo para ofender a nadie, pero tampoco lo hago para agradar a todos, lo que si busco, es que reflexionen algo, si no les gusta mi contenido, al igual que al hermano, no están obligados a consumirlo, eso si agradezco su franqueza, es mejor que la doble moral e hipocresía practicada aquí .

Regresando al tema, en 2017 tuve la oportunidad de presidir trabajos en Puebla, en una logia donde conocí hermanos muy amables… Siempre que pensara igual que su líder moral, que hicieras voto de pobreza y hasta cierto punto le rindieras pleitesía, cosa que jamás hice, me gusta(ba) cacarear que yo me había hecho, crecido y constituido en Valle de México no les gustó mucho, pero la fraternidad siempre debe estar por encima de las causas egoicas personales, algo tenía que aprender de ellos y ellos de mi, era algo que definitivamente no esperaba,  pero tampoco iba  a despreciar, me sentía competente y encantado de poder servir a mis hermanos. Quien quería presidir antes de que yo llegara y me colara como gota de agua se molestó, dejo de ir y clásico, se resintió porque “le tocaba a él” como si la Veneratura se tratara de ganártela para usar el poder a discreción y decirle a los demás que tu eras el “Huey Tlatoani”, el que decía como se debería de rebanar el bacalao (jajajaj amo esta frase de mi Primo, cada vez que la escribo lo escucho en mi mente decirla)

Pequeño breviario, recuerda que el que está presidiendo los trabajos está ahí para servir de ejemplo y mostrar el lado más humano que como iniciados debemos tener, ayudarte, cooperar, ser atento, servir al poder como instrumento de crecimiento a los hermanos, si de casualidad le encanta decir que el es el mejor, el que más sabe, que sin su aprobación no se puede y te quiere decir como vivir tu vida, aléjate de ahí o pregúntate lo siguiente, suponiendo que tus Padres sigan vivos ¿A tus veinti, treinta o cuarenta y tantos te van a decir como vivir tu vida? Al menos, yo no lo aceptaría.

Aclaro y pongo en mayúsculas mentales que fue un año increíble y lleno de aprendizaje, siempre me había gustado desde las gradas observar, aprender y después aplicar en mi vida, sin mayor aspaviento, tenía la responsabilidad de mis hermanos, de ser una figura de ejemplo para ellos, aunque yo jamás me he considerado un ejemplo, o a lo mejor si, soy un ejemplo de un mal ejemplo, pero ese era mi momento de servir, así que lo tome como una encomienda como si de ella dependiera la vida de otros…  

Los lunes era presidir trabajos, los martes organizar el tema de la siguiente semana, los miércoles era docencia, los jueves iba a York en la CDMX y los viernes a mi madre Logia en Valle de México, sábado solía haber actividades masónicas diversas y los domingos tenía extendida una invitación para ser parte del escultismo, orden paramasónica por si alguien no lo sabía, entre semana buscaba ir a visitar otras logias para conocer más hermanos e invitarlos a trabajar con nosotros, estrechar vínculos… Un año con muchísimo aprendizaje (suspiro emocionado y se me sale una lágrima de cocodrilo), ya para diciembre de ese año, estaba saturado de masonería, me separé de forma abrupta para el 2018, estaba agotado de la orden, llegué a la reflexión que ser iniciado no significaba sacrificar mi vida social, económica, laboral, familiar y lúdica, me parecía imposible pensar que todos los hermanos que conocemos que han dejado un legado en la historia se la vivieran toda la semana desayunando, comiendo y cenando masonería, pero si, me parecía que habían puesto todo el empeño en que cada lección aprendida la llevaran a su vida y la aplicaran para forjar lo que hoy conocemos como presente y es parte de la historia de la Masonería.

Comprendo el caso de muchos hermanos que ya están jubilados, hijos adultos, sin pareja o sin familiares y/o amigos y pues si bien la masonería no es un asilo, la verdad es que a los adultos mayores les da un propósito y mantiene sus mentes vivas, pero algunos, equivocados en su percepción quieren que te la pases tanto tiempo como ellos y se olvidan que ellos ya vivieron su vida, muchos de nosotros, la estamos viviendo y no tenemos la intención de que cada momento del día, la semana, el mes o el año esté consagrado a la masonería, pero eso si, de vivir cada lección que vamos aprendiendo al paso que elegimos vivir para garantizar que no trabajamos inútilmente. 

Mi reflexión para quien tenga ojos, es, que la masonería sea una poderosa herramienta para transformar tu realidad y a su vez la de los que te rodean, pero que nunca sea un arma para aislarte del mundo, relaciones, familiares, trabajo y querer adoctrinar a otros o separarlos de su vida, tan importante es tu vida personal como la masónica y el correcto balance garantizará prosperidad, salud y abundancia, el exceso de cualquiera de las dos, te llevará a la perdición, si es de la masonería a convertirte en un fanático de la orden, que si lo piensas, gracias a ellos es que va en decadencia. (Se tenía que decir y se dijo)

Hermano Benjamín