En la naturaleza, cada ser cumple su papel. Hay criaturas que viven para construir, y otras que existen para descomponer. Entre ellas, la abeja y la mosca nos ofrecen un simbolismo poderoso para reflexionar en el camino iniciático que transitamos como masones.
🐝 La Abeja
La abeja, disciplinada y laboriosa, vuela de flor en flor en busca del néctar más puro. No se distrae con lo muerto, no se detiene en lo podrido.
Es sabia por naturaleza: sabe qué tomar, qué dejar, cuándo volar, cuándo regresar a la colmena.
Trabaja en equipo, y no produce para sí, sino para el bien común. La miel que elabora no solo es alimento, es símbolo:
dulzura, sabiduría, abundancia, armonía.
🪰 La Mosca
En contraste, la mosca es oportunista. Se posa sobre las heridas, el excremento, lo que huele mal.
Busca lo bajo. Se alimenta de lo que otros desechan y prospera en la podredumbre.
No construye. No transforma. No edifica.
Parasita.
Se alimenta de la podredumbre que dice denunciar.
No crea caminos, los contamina.
No deja huella, deja manchas.
🔍 Y tú, Hermano… ¿cuál eres en la masonería?
¿Eres de los que elevan el Taller con su presencia, su palabra justa, su silencio prudente, su labor constante?
¿O eres de esos que revolotean entre ruinas ajenas, husmeando errores, exhibiendo defectos, sembrando sospechas donde debería haber confianza?
¿De los que se alimentan de lo podrido y lo oscuro como si eso fuera lucidez?
¿Confundes crítica destructiva con inteligencia, y veneno con virtud?
🧠 ¿O peor aún… eres un memero?
¿Eres uno de esos redentores digitales que confunde el cinismo con coraje, y el meme con pensamiento?
¿De los que se visten de luz, pero sólo proyectan su sombra en las grietas de los demás?
Te llamas faro, pero lo único que iluminas es la cloaca donde te sientes cómodo.
No denuncias: te exhibes.
No adviertes: escupes.
Y tras cada carcajada irónica se esconde una impotencia que ni tú te atreves a mirar.
Seamos claros:
El que sólo hace memes para burlarse, no quiere cambiar nada:
solo quiere que todo siga igual para seguir sintiéndose superior desde su pedestal de estiércol.
⚠️ Y se justifican…
“Es que si no lo digo, otros caerán ahí también.”
No, Hermano.
No estás advirtiendo.
Estás difamando.
No estás ayudando.
Estás drenando.
No estás construyendo.
Estás orinando sobre los cimientos del templo con la excusa de que “hueles humedad”.
🪞 Tú eres el verdadero problema
No porque señales lo que está mal, sino porque lo haces desde la soberbia, el resentimiento y el individualismo.
Porque no quieres transformar nada: solo quieres destacar.
Necesitas que te aplaudan. Que te compartan. Que te den “me gusta”.
Porque no tienes nada que mostrar más allá de la basura en la que has elegido revolcarte.
🛑 La masonería no necesita más moscas disfrazadas de jueces
No necesita bufones con micrófono en lives.
No necesita profetas del caos.
Necesita abejas.
Hermanos que entienden que el trabajo es en conjunto.
Que la crítica es válida solo cuando va de la mano del compromiso.
Que el silencio también puede ser útil, si lleva a la reflexión y no a la cobardía.
🔁 Todos hemos sido mosca alguna vez
Todos nos hemos detenido ante lo podrido, hemos olfateado la miseria ajena.
Pero pocos —muy pocos— deciden dejar de revolotear entre los desperdicios y empezar a volar hacia la luz.
Hacia el néctar.
Hacia la colmena.
🐝 Ser abeja es un compromiso
Es trabajo constante.
Es humildad.
Es saber que sin los demás no hay miel.
Es comprender que el alimento de la fraternidad no se encuentra en la burla ni en el veneno, sino en el respeto, en el ejemplo, en la armonía.
Mientras la mosca se ríe en lo bajo creyendo que su sarcasmo es sabiduría…
La abeja vuela.
La abeja crea.
La abeja sirve.
❓ ¿Quién eres tú?
Porque en esta Orden, no basta con haberse iniciado.
Hay que iniciar cada día la decisión de no ser una mosca más.
La masonería es un vuelo.
No una plaga.
Elige tu forma de volar.
O quédate donde siempre estuviste:
en lo podrido.
Pero recuerda: vivimos en un mundo digital, y si decides ser abeja, actúa como tal.
Deja de engañarte creyendo que por mirar desde la sombra de tu celular toda la podredumbre ajena, tú sigues limpio y sin mancha.
Tanto tiempo cerca de las moscas termina por volverte parte de ellas.
Y si crees que solo por observarlas no compartes su alimento, piénsalo bien:
el algoritmo ya te ha entrenado el paladar.
Si pasas tus días consumiendo burla, crítica vacía, sarcasmo constante y chisme disfrazado de lucidez,
ya has aprendido a comer mierda como ellas.
No necesitas saber cuál es el último escándalo de la masonería.
No necesitas compartir el último meme irónico para sentir que haces algo por la Orden.
Lo que necesitas es seguir construyendo.
Porque a ti, querida abeja, a ti que elegiste la miel sobre la hiel, te necesitamos.
Necesitamos tu constancia, tu visión, tu dulzura.
¿A las moscas? También.
Pero haciendo su labor natural: descomponer lo que ya está muerto.
Nosotros hacemos el trabajo.
Ellas, su ciclo.
En la masonería no se aceptan moscas.
Nunca fueron parte del diseño, nunca formaron parte del ideal.
Toda abeja que llega al Taller es una reina en potencia,
una constructora nata, capaz de transformar su entorno con dulzura, labor y visión.
Pero si una abeja, por elección propia, renuncia a la miel y se inclina por la podredumbre, si prefiere el ruido del ego al zumbido armónico del trabajo colectivo, si cambia el espíritu de servicio por el culto a su propia imagen,
entonces, lo queramos o no, se ha convertido en una mosca.
Y cuando eso sucede, solo queda un camino:
el destierro.
Porque el sendero del masón no es la autoglorificación ni el sarcasmo fácil.
Es el trabajo silencioso, el crecimiento común, la obra compartida.
Aquí, cada abrazo fraterno activa la colmena.
Cada gesto noble fortalece el enjambre.
Aquí no hay lugar para quien se alimenta de lo bajo y lo arrastra consigo.
No hay espacio para quien cree que señalar desde la sombra es iluminar.
El Templo exige abejas.
No imitaciones deformes.
No híbridos egoístas.
No plagas disfrazadas de luz.
Y si por error admitimos una,
si por descuido confundimos su zumbido con labor…
entonces ha llegado el momento de corregir ese error,
con firmeza, sin odio, pero con verdad..
El Templo no necesita ironía, necesita manos.
No requiere espectadores, sino obreros.
No se construye con memes, sino con principios.incipios.
Y su base jamás será el ruido, sino la verdad, la fraternidad y el deber cumplido...en lo podrido.
Muy interesantes reflexiones que es importante que realicemos con mayor frecuencia para concientizarnos de nuestro compromiso de ser masones con HONOR, VIRTUD, TALENTO Y BUENA VOLUNTAD.
Es correcto hermana ¡Abrazo Fraterno!
Antes que nada, gracias por su diligente trabajo!. Por otro lado me permito plantear una inquietud que, aunque pudiera parecer fuera de lugar, me da mucha curiosidad: ¿en alguna ocasión vuestra logia ha abordado temas vinculados al budismo? La riqueza filosófica budista es vasta y profundamente estimulante. Considero que sería sumamente enriquecedor que, en algún momento, se exploraran estas perspectivas en el ámbito de la logia.