Figuran en la mayor parte de las decoraciones, grados y símbolos de la Masonería, con un significado análogo al que tenían en los misterios antiguos. Según los Ritos y grados, los colores se combinan y explican de diverso modo. La combinación suele hacerse por grupos de tres, cinco, siete y nueve. Los tres primeros son el azul, encarnado y amarillo, de los cuales resulta la formación de los colores primitivos. Los cinco consisten en los tres primeros más el verde y el púrpura o violeta. Los siete se forman añadiendo el negro y el blanco. Los nueve, añadiendo a los siete el color de piedra y el rojo de fuego. El simbolismo de los colores es el siguiente: Azul, emblema de la amistad, fidelidad y de la perfección infinita de Dios. Encarnado, signo del celo y fervor. Amarillo, indica la sabiduría y la magnificencia. Verde, emblema de la esperanza. Púrpura, símbolo de dignidad y majestad de mando y jurisdicción. Blanco, signo de candor, inocencia y pureza. Negro, indicio de pena, soledad, tristeza y muerte. Piedra, color emblemático de la firmeza y la constancia. Rojo de fuego, signo de afecto, caridad y entusiasmo por la filantropía. Punzó, emblema de la gloria y esplendor.

Abrines, L. F. (2003). Diccionario Enciclopédico Abreviado de la Masonería. Editorial Herbasa. | Emrys | 05/09/2022