Es la quinta de las siete virtudes que la Masonería impone a los hermanos que llegan al grado de Gran Elegido Caballero Kadosch o del Águila Blanca y Negra. Esta virtud consiste en “acercarse al cielo por la práctica de todos los beneficios posible a nuestros semejantes”.

Abrines, L. F. (2003). Diccionario Enciclopédico Abreviado de la Masonería. Editorial Herbasa. | Emrys | 03/08/2022