Es el acto de dar principio a las tareas de los masones reunidos en sus talleres y convocados expresamente para ello, ya sea en virtud de un arreglo reglamentario o bien por llamamiento extraordinario del Presidente o de quien haga legalmente sus veces. Este acto se denomina en la Orden Abrir los trabajos y no puede verificarse sin estar presente el número de hermanos prescrito para cada grado, sin estar ocupados los puestos de las luces y oficiales que marcan los Estatutos y sin que se observe el Ritual de cada grado por las personas que la ley designa para ello.

Abrines, L. F. (2003). Diccionario Enciclopédico Abreviado de la Masonería. Editorial Herbasa. | Emrys | 03/08/2022