Nombre derivado del fenicio abak (tierra, polvo). Designaba entre los antiguos una pequeña tablilla cuadrada cubierta de polvo sobre la que trazaban sus planos y figuras, así como los caracteres para enseñar a los niños a leer. En vista de esto, algunos suponen que la plancha de trazar que se usa en los centros masónicos alude al ábaco. Bastón de mando que usaba el Gran Maestre de los Templarios.